Mi desvirgue

Sólo de pensar en lo que os voy a relatar a continuación, mi polla de 18 cm me parece que no tardará en salir por sus propios medios del slip que llevo. Lo más probable es que lo reviente, pues no sería la primera vez a no ser que la saque yo mismo. Seguro que tendré que darle gusto a mitad del escrito.

La experiencia se refiere a mi primera follada. La mejor hasta ahora.

Todo empezó cuando estuve en en la mili. Allí hice muchos amigos; pero con el que más intimidad establecí fue con Pedro, un tío simpático, cachondo y bien parecido, igual que yo.

He de deciros que estábamos en Madrid, y que nos resultaba muy jodido ir todos los fines de semana a nuestras respectivas ciudades; él, a Almería, y yo, a Valencia. El caso es que decidimos alquilar un piso, para ir siempre que pudiésemos, sobre todo los fines de semana.

Pedro salía desde hacía unas semanas con una rubia de ésas que sólo aparecen en las revistas. Acostumbraba a aconsejarme que me ligara a una tía para ir en parejas; pero una cosa es decirlo y otra conquistar a una chavala. Así se lo dije.

—Con ese pedazo de polla que tú tienes, que parece un pepino, en cuanto se la enseñes a una chavala, te la tendrás que quitar de encima a hostias. ¡Ya quisiera yo guardar una del tamaño de la tuya!

—Para tu información esta verga —le dije agarrándola y sacudiéndola, pues estábamos en el piso desnudos—, todavía no ha sido tocada por ninguna tía.

—Mayor motivo para que ligues con una chavala y te desvirgue. Incluso creo que Sonia, mi chica, te podría ayudar en este menester.

Esto último lo dijo con una risita. En seguida se vistió, porque había quedado con ella para dar una vuelta. Yo me quedé, pues tenía pensado dormir unas horas. La noche anterior la había pasado en una jodida garita. Como tenía por costumbre desde que era un crío, me acosté completamente desnudo. Estábamos en verano.

Llevaba dos o tres horas durmiendo, cuando noté un ligero cosquilleo en la polla. Alargué la mano para rascarme, y toqué mucho pelo. Me sobresalté; y hasta qué punto llegaría mi perplejidad cuando vi que correspondía a Sonia, que me la estaba mamando.

La chavala se encontraba desnuda y, cuando dejó la felación, mis ojos se clavaron en sus tetas, que no tenían nada que envidiar a las de «la Sabrina».

—Ya te dije que ella podría ayudar a tu desvirgamiento — me dijo Pedro, que aparecía con la verga tiesa, desnudo y sentado en una silla— ¡Tú decides!

Volví a mirarla a ella, que se había puesto de pie. Creo que fue la visión de su coño rubio y sonrosado lo que me decidió. Y la presencia de mi polla completamente tiesa, pidiendo a gritos que dejase salir la leche que tenía acumulada durante una semana que llevaba sin masturbarme.

Asentí con la cabeza y Sonia se tumbó a mi lado. Me entregué a hundírsela, hasta que llegué al fondo. Mis huevos del tamaño de los de las gallinas le golpearon el coño. Fue una lástima que no le cupieran. Y empecé el «mete y saca», sin parar hasta que le regué el coño. No pude aguantar la excitación.

Al notar que mi leche corría por su coño, Sonia empezó a orgasmear como una loca. A todo esto, Pedro se había dedicado a hacerse una soberana paja.

Yo me salí de las ingles femeninas con la polla bañada de jugos y esperma. Y como todavía la tenía tiesa con mis 27 cm, le dije que quería más. Volví a metersela y, conforme me entraba, advertí como salían todos los líquidos del anterior orgasmo fuera del coño, debido a que se lo había dejado completamente inundado.

Reanudé las emboladas, y ella me rodeó con sus piernas las caderas. Mi boca besó su boca y también sus duros pezones; mientras, aceleraba el ritmo de la follada.

Pedro hacía rato que se había corrido; y cuál no sería mi sorpresa, cuando le vi que se ponía a lamerme el culo, pasando a los huevos y a la polla. También se dedicó a lamer el coño de Sonia.

Fue esto lo que ocasionó que volviera a conseguir un orgasmo. Tardé más que la primera vez. Mi amigo limpio con su lengua la leche que salía del coño y la chavala tuvo, como ella nos contó después, un orgasmo parecido a una explosión nuclear.

Estuvimos todo el fin de semana follando; días, tardes y noches. Al finalizar la mili, Pedro y Sonia se casaron, porque ella quedó preñada de estar follando con los dos durante casi todo el año. No estoy seguro de quien es el chiquillo; pero no me importa.

Por mi parte, follo casi a diario con mi novia, que desea conocer a la mujer que me desvirgó. Ella está contenta con mi polla, que le entra en el coño como un guante.

JOSÉ - VALENCIA


hotline


Si te ha gustado y quieres leer otros contenidos parecidos a Mi desvirgue puedes visitar la categoría Relatos Cortos.

milRelatos

La web de Relatos eróticos más popular de España. Adéntrate en un mundo de fantasías ardientes con nuestras historias provocativas.

Estas historias también te pueden gustar

Subir