Me advirtió que no iba a follar

Soy fan de tinder desde hace años, la verdad, me parece una aplicación fantástica para echar un canelo. Aunque dicen que es una red social para la "amistad y el amor". La realidad es que la gente entra buscando folleteo, sobre todo, los tíos, entre los cuales, me incluyo yo..

Una tarde hice "LIKE" con una joven de 26 años si no recuerdo mal, empezamos a hablar y le propuse quedar esa misma noche para tomar algo con la excusa de conocernos. Yo no soy de los que guarda conversaciones durante semanas o meses. Me aburre y además, tengo comprobado que las tías que se hacen de rogar, al final, terminan borrando el match.

Yo cuando hago "like" voy al grano, si no quieren quedar las borro y a por la siguiente.

La chica aceptó mi propuesta, pero me hizo una advertencia "no me vas a follar". He de reconocer que me chocó el comentario que por otra parte estaba fuera de lugar. En ningún momento le insinué nada, aunque yo tenía claras mis intenciones. ¡Estoy en Tinder para follarme a todas las que puedo y cuantas más, mejor.!. No me importó lo más mínimo su advertencia. Cuando quedo con una, siempre tengo a otra en la retaguardia, para no quedarme esa noche sin polvo.

Aquel día me presenté con mi coche de alta gama, estrategia que nunca falla. Cuando llegué al lugar de la cita, me bajé del Mercedes para darle dos besos y lo primero que me soltó fue "Tú tienes dinero", sonreí cambiando de tema. Nos desplazamos a una terraza a tomar algo y después le sugerí dar un paseo... La tía estaba buena y se me había puesto tontorrona con la cerveza. Lo tenía claro, había pensado meter el coche en un lugar tranquilo para ir al ataque.

Detuve mi vehículo en un mirador apartado de la ciudad. Ella estaba sentada de copiloto y yo en el asiento del conductor. Después de cuatro sonrisitas sabía que me estaba pidiendo guerra, (pensé para mí, esta es la que me había dicho que no quería follar, menuda puta).

Era bajita pero con buen tipo, tenía unas tetas y un culazo perfectos. Sin pensarlo dos veces, le eché la mano a la raja, al sentir mi cuerpo sobre ella su piel se erizó y se mordió los labios del gusto. Por su lenguaje corporal, estaba deseando que se la metiera. Mientras le comía la boca empecé a bajarme la bragueta...

-- Como si fuera un resorte, salió mi verga disparada hacia el volante... ¡Mira cómo me has apuesto zorra!, le dije agarrándome el rabo y apuntándolo amenazante a su cara. ¡Menos mal que no querías follar, eh?!.

Después de un gesto de aprobación, la cogí del pelo y la bajé al pilón con fuerza y determinación, como a mí me gusta.

Inmediatamente pude comprobar que me hallaba ante una auténtica ramera. Me puso su diestra en mis cojones y me la empezó a mamar sin descanso, se notaba que no era la primera que se llevaba a la boca, yo le apretaba desde la nuca, obligándola a dar arcadas al sentir mi glande en su campanilla. Me la puso dura como un tabique.

El asiento del piloto no era el lugar más cómodo para la follada, así que aprovechando que hacía buen tiempo, la saqué del coche y la puse frente al capó. Le hice colocar las manos encima, asegurándome antes de que no portara ningún objeto punzante entre los dedos que pudiera rayar mi coche. Acto seguido, me coloqué detrás de ella y empecé a comerle el cuello mientras la desnudaba por completo... entre dientes me dijo:

- ¡¡Aquí no.. vaya que nos vean, vamos para adentro!!

- Tranquila, tranquila - le dije con voz excitado - lo tengo todo controlado, túmbate y disfruta.

La verdad es que me puso cachondo como un perro.. Tenía delante a una muñequita tumbada boca abajo sobre el capó de mi coche ofreciéndome un precioso coño que me pedía a gritos que lo rellenara mi dulce de leche.

Sin decir mucho más, me agarré la polla y la coloqué en su gruta vaginal. Entre besos y bocados, se la empujé hasta el fondo, provocando sus gritos de placer. En esta posición, empecé a bombearla con ganas, cuanto más fuerte le daba, más le gustaba.

A los pocos minutos, me la llevé a la parte trasera. Como era pequeñita, pensé que podría ser buena jinete. No me equivoqué. Me senté en el asiento con mi polla bien erguida para que se acomodara encima.

Ella se puso en posición de cuclillas, me la cogió con vicio y se la llevó al chumino para comenzar la cabalgada.

¡Dios santo! ¡Se movía como una auténtica perra!. Como dice el refrán, chiquitita pero matona. ¡Qué vicio, que coño más caliente! ¡Su chochazo rezumaba jugos en abundancia!.

Después de estar un buen rato cabalgando se corrió dos veces. Le dije que se pusiera a cuatro. Había llegado mi turno, ese culazo en pompa era digno de contemplación. La tía estaba literalmente para reventarla. Y así lo hice, haciendo gala de mi virilidad.

Puse las manos sobre su cadera para cogerla con fuerza. Apunté mi picha en la entrada de su coño y me tiré de cabeza sobre su espalda para clavársela hasta pegarle los huevos en el culo.

Cuatro pollazos fueron suficientes para sentir la corrida.. momento que aproveché para sacarla y dispararla en su boca. No me dejó ni una gota. Volvimos a quedar varias veces más e incluso llegamos a hacer un trío con un amigo. Pero esa historia, la dejo para otro día.

Moraleja; "Si una tía del Tinder te dice que no quiere follar, seguro que te la follas". ¡Eso sí, con consentimiento y sin remordimiento! ¡No la vayamos a liar!.

J.M - MÁLAGA


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