Un consolador en el culo

Yo era una mujer frígida. Le daba gusto a mi marido, pero lo que es yo no sabía lo que era el orgasmo. Por suerte, tengo un marido muy cachondo que ha sabido despertar el deseo. Primero intentó con la lengua, comiéndome el coño. Pero eso a mí me ponía nerviosa y nada más. Después mi marido probó con muchas cosas que aparecen en Internet. Hasta compró una suscripción en una conocida web porno, para ver si así conseguía ponerme cachonda y hacerme gozar al máximo.

Pero tampoco las películas dieron resultados. Finalmente, un día apareció en casa con unos consoladores. Unos con batería, que vibraban y según decía mi marido me harían un buen efecto.

Después de hacerme lo de siempre, besarme, comerme el coño, chuparme las tetas y magrearme — debo aclarar que esto siempre me gustó, aunque no me lograba excitar como para llegar al orgasmo— mi marido empezó a recorrerme todo el cuerpo con uno de esos vibradores de forma puntiaguda.

Aquello me empezó a gustar cuando él lo hizo cerca de mi culo. —Hazlo así —le dije—, déjalo entre las nalgas...

De pronto el gusto que me entró fue enorme. Me gustaba, me ponía cachonda aquel vibrar sobre mi esfínter. Se lo dije a mi marido entre gemidos y en aquel momento empecé a moverme y contorsionarme temblorosa, como nunca lo había hecho antes.

Entonces mi marido me metió el vibrador en el coño. Yo estaba bocabajo y con el culo muy sensibilizado.

—Ahí, no, tesoro —le dije. Mételo en el culo.

—En el culo te meteré otro, querida —me dijo él.

Y de pronto empezó a recorrerme la raja del culo con la punta del carajo. Aquello me hizo estremecer y suplicarme que por favor me follara. Y él me la metió toda en el culo y la sentí caliente y dura. Inició un bombeo enloquecedor, sacando y metiendo su polla, desde la punta a los cojones, mientras me magreaba las tetas, me besaba la espalda y me movía el vibrador dentro del coño.

Fue la locura.

Nunca creí que se podría gozar tanto. Me corrí no recuerdo cuántas veces antes de que él se hubiera corrido una sola vez. Y el cabrón empezó a insultarme me bombeaba con más ganas. Esto como podéis suponer, me puso aún más cachonda, me encantaba todo lo que sentía y que él me dijera puta, te romperé el culo con la polla, y después me chuparás desde los cojones hasta las pelotillas del culo, zorra, más que zorra... Toma, toma, toma... esto es lo que te gusta a ti.. que te follen el ojete...

Bueno, que casi perdí el conocimiento. Me dio por culo con tanta fuerza que acabó por hacerme daño. Pero no me importó, porque al fin había probado esa dulce embriaguez del orgasmo.

Desde entonces yo no puedo pasar sin eso. Cuando mi marido me folla por el culo, me mete el vibrador en el coño, y cuando me mete la polla por el coño me mete el vibrador dentro del culo.

Lo importante es que mi culo debe estar ocupado para que yo goce a tope las mieles del sexo. No sé la razón, y tampoco me importa... Lo único que cuenta es que encontré el medio de disfrutar sin limitaciones y que soy una mujer feliz, capaz de hacer feliz a su marido.

MARÍA -ZARAGOZA


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