El precio de una desconocida

Sr. de milRelatoseroticos.com

Escribo esta relato a fin de relatar una experiencia desafortunada que he tenido, y con la que quiero alertar a otras personas para que no tengan que pasar un mal momento como el que me ha tocado pasar a mí.

Una tarde estaba en mi casa, cuando llamaron a la puerta. Abrí, y entraron, casi a la fuerza, dos gitanas. Andaban vendiendo pantalones, y querían que les comprase uno. Después de hablar mucho con ellas, y de reírme con ganas con sus gracias, me dijeron que, si me los quedaba, la más joven de las dos me masturbaría.

Yo acepté de muy buen grado, y pagué. La gitana empezó a tocarme los genitales por encima del pantalón. Entonces, yo le dije que le daba un billete si se dejaba hacer el amor.

La otra gitana, que era su madre, me respondió que eso no era posible porque la chica era virgen, y que si yo quería, ella estaba dispuesta a hacerlo conmigo.

Acepté, y, en el recibidor, yo me bajé los pantalones y ella se quitó las bragas, que dejó tiradas en un rincón. Se arremangó la falda, y yo intenté penetrarla de pie. Al ver que así no podía, me senté en una silla, y ella se puso encima mío con las piernas abiertas.

La mujer pesaba bastante, y aquella posición me resultaba muy incómoda, porque no me podía mover mucho. Entonces la hice levantar, la hice agachar y agarrarse de una mesita, y la penetré con ganas.

Cuando terminé, ella me pidió un trapo para limpiarse. Yo fui a buscarlo y, cuando regresé, comprobé que se habían marchado. A mí me extrañó mucho que se hubiesen marchado sin esperar el billete que les había prometido, y pensé lo peor.

Fui a mi habitación, y lo primero que vi fue mi cama, que estaba hecha un asco: la gitana joven había hecho sus necesidades encima, y se había limpiado el trasero con la colcha. Cuando miré la mesita de noche, el mundo se me cayó encima al comprobar que habían desaparecido 300 euros que había dejado allí.

Tanta era la prisa que tenían de marcharse, que la gitana vieja ni siquiera recogió la braga sucia y acartonada que llevaba puesta. Bueno, esto es todo. Como he dicho al principio, quisiera que mi experiencia sirviera para que a otros no les pase lo mismo.

JUAN - GERONA


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